Pobre Pepe
Había un día, Pepe Pata estaba buscando ropa nueva. Normalmente él odia ir de compras pero este vez había invitado a cenar a una mujer especial y entonces el tenia que buscar.
Un chavo solitario, el casi nunca salía con compañía y así cuando recibía mucho atención del mundo afuera de su casa, a veces se ponía nervioso. Esta aventura fue un reto para él. Realmente no era tosco, bueno nada más de alguien, sin embargo, se supone cada persona pude tener sus momentos tantísimos.
El llegó a una tienda de ropa, la más popular del centro, así que había muchas personas allá. Rápidamente el buscó los estantes, y después un rato encontró pantalones gris en la baranda de ropa. Eran de buen gusto que seria perfecto por la noche. Después tuvo que confirmar la talla. Fue a los probadores pero cuando llegó de repente recordó que, por alguna razón no había cambiado sus calcetines este día. Para prohibir la circulación del mal olor de sus patos, el decidí a probar la ropa con sus zapatos todavía intactos. ¿Fácil, no?
Primero, no era un problema, se balanceó con un pie mientras mantenía los pantalones en las manos. Todo estaba bien. Sin embargo después de un ratito, encontró la dificultad. Estaba frustrada y como no estaba equilibrado perdió su balanza y se cayó.
Esto no fue todo, cuando se bajó, también el muro de los otros cubículos se caía con él. Entonces todos los chavos estaba visible a todo el mundo, algunos con ropa otros desnudos. Había vergüenza, enojo y confusión; una mezcla de emociones y el pobre pepe no tenía ninguna idea de lo que debía hacer. Estaba intentando protegerse de la gente, pero lo que ocurrió, fue todo lo contrario!
Al final no pudo regresar a esta tienda otra vez, no compró los pantalones y no fue al cenar a la mujer. Las buenas intenciones conocieran resultados desafortunados.
¡Que mala pata!